No es bueno que los hombres sepan hasta que punto somos buenos.
Ser hombre es ya por sí mismo una circunstancia atenuante.
El hombre no vive, como las bestias salvajes, en un mundo de cosas meramente físicas, sino en un mundo de signos y símbolos.
Existen tres clases de inteligencia: la inteligencia humana, la inteligencia animal y la inteligencia militar.
El enamorado celoso soporta mejor la enfermedad de su amante que su libertad.
El hombre no es que sea menos inteligente que la mujer, sólo es que a veces piensa con su segundo cerebro, que es más pequeño.
Te amo para amarte y no para ser amado, puesto que nada me place tanto como verte a ti feliz.
El que ha conocido sólo a su mujer y la ha amado, sabe más de mujeres que el que ha conocido mil.
La inteligencia conoce todas las cosas y ordenó todas las cosas que van a ser y las que fueron y las que son ahora y las que no son.
Ni la ausencia ni el tiempo son nada cuando se ama.