El día que tú no ardas de amor, muchos morirán de frío.
¡Qué raro y maravilloso es ese fugaz instante en el que nos damos cuenta de que hemos descubierto un amigo!
Verse a sí mismo suele ser un buen estímulo del sentido del humor.
Ser sincero no es decir todo lo que se piensa, sino no decir nunca lo contrario de lo que se piensa.
La sinceridad es el pasaporte de la mala educación.
Hay quien tiene el deseo de amar, pero no la capacidad de amar.
El amor hace que el alma salga de su escondite.
Son siempre más sinceras las cosas que decimos cuando el ánimo se siente airado que cuando está tranquilo.
Seducimos valiéndonos de mentiras y pretendemos ser amados por nosotros mismos.
La amistad es un alma que habita en dos cuerpos; un corazón que habita en dos almas.