Mira dos veces para ver lo justo. No mires más que una vez para ver lo bello.
Tan imposible es avivar la lumbre con nieve, como apagar el fuego del amor con palabras.
El cuerpo, si se le trata bien, puede durar toda la vida.
La felicidad siempre viaja de incógnito. Sólo después que ha pasado, sabemos de ella.
Estoy solo y no hay nadie en el espejo.
La soledad es la suerte de todos los espíritus excelentes.
El dolor es el alimento esencial del amor; cualquier amor que no se haya nutrido de un poco de dolor puro, muere.
El hombre grande es aquel que en medio de las muchedumbres mantiene, con perfecta dulzura, la independencia de la soledad.
El amor es como el fuego; suelen ver antes el humo los que están fuera, que las llamas los que están dentro.
Lo malo del amor es que muchos lo confunden con la gastritis y, cuando se han curado de la indisposición, se encuentran con que se han casado.