Cuando veáis a un hombre sabio, pensad en igualar sus virtudes. Cuando veáis un hombre desprovisto de virtud, examinaos vosotros mismos.
Perdona siempre a tu enemigo. No hay nada que le enfurezca más.
El beso es el contacto de dos epidermis y la fusión de dos fantasías.
El alma que hablar puede con los ojos también puede besar con la mirada.
Los besos son como pepitas de oro o de plata, halladas en tierra y sin un gran valor, pero preciosas porque revelan que cerca hay una mina.
Quién mal casa, tarde enviuda.
El único idioma universal es el beso.
La belleza, como el dolor, hace sufrir.
La pasión para el hombre es un torrente; para la mujer, un abismo.
Por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes.