Los hombres se equivocan más a menudo por ser demasiados listos, que por ser demasiado buenos.
La virtud no consiste en abstenerse del vicio, sino en no desearlo.
Dicen que el mono es tan inteligente que no habla para que no lo hagan trabajar.
al hombre salud y metas a alcanzar y no se detendrá a pensar sobre si es o no feliz.
Los celos no son corrientemente más que una inquieta tiranía aplicada a los asuntos del amor.
El hombre puede trepar hasta las más altas cumbres, pero no puede vivir alli mucho tiempo.
No sé quién sufre más, nosotras porque no nos entienden, o ellos, porque no son capaces de entendernos.
Si los celos son señales de amor, es como la calentura en el hombre enfermo, que el tenerla es señal de tener vida, pero vida enferma y mal dispuesta.
La inteligencia es la función que adapta los medios a los fines.
Los hombres tienen el poder de elegir... las mujeres el privilegio de rechazar.